| ÁFRICA
(Petróelo) -
24 de junio de 2008
El
nuevo reparto del petróleo africano
Actualmente,
África occidental y central produce el 20 % del petróleo del
mundo. Para el 2015 se prevé que el aumento de la producción
se va a situar en el 25 %. La predisposición de los EE.UU.,
China, Francia, Gran Bretaña, India, y hasta varios países
sudamericanos en acercarse a la región se debe a que en los
últimos cinco años se han descubierto importantes
yacimientos, muchos de los cuales están ubicados en el Golfo
de Guinea.
Por
Maximiliano
Sbarbi Osuna (publicado
en el diario BAE
el 23/06/08)
MAPA DEL NUEVO
REPARTO DEL PETRÓLEO AFRICANO

Las crecientes dificultades de abastecimiento que están atravesando los países importadores de gas y petróleo, principalmente los más desarrollados que requieren de un mayor volumen de hidrocarburos para mantener su avance industrial, se deben a los constantes enfrentamientos en Medio Oriente, a la insaciable competencia entre las potencias y al encarecimiento de los precios de los recursos, lo que provoca que los Estados más poderosos se vuelquen masivamente a África, donde se puede encontrar un terreno apto para la extracción de combustibles.
Actualmente, África occidental y central produce el 20 % del petróleo del mundo. Para el 2015 se prevé que el aumento de la producción se va a situar en el 25 %. La predisposición de los EE.UU., China, Francia, Gran Bretaña, India, y hasta varios países sudamericanos en acercarse a la región se debe a que en los últimos cinco años se han descubierto importantes yacimientos, muchos de los cuales están ubicados en el Golfo de Guinea.
La enorme rentabilidad de las inversiones la favorece la corrupción de los gobiernos y las débiles instituciones de África subsahariana, que fueron fundadas por sociedades golpeadas por el hambre, que es el heredero directo del saqueo del pasado, de la actual intervención neocolonial de las potencias y de la desigualdad provocada por las elites locales.
Hasta hoy, los EE.UU. dejaron que la carga de los conflictos interétnicos y los enfrentamientos entre países vecinos fuesen resueltos por los gobiernos aliados - africanos o europeos - limitándose a la venta de insumos militares, sin embargo el Departamento de Defensa norteamericano reconoce públicamente que va a ser necesario en pocos años enviar tropas a África.
La influyente penetración china desde el año 2000 y su acentuación en 2006, se suma a la competencia con las grandes petroleras europeas, y también de India, Japón, Brasil y Venezuela, en el que hasta ahora era terreno exclusivo de Washington, Londres y París para la explotación de energía.
Estos nuevos competidores, abrieron el tablero geopolítico, conformando bloques antagónicos, en los cuáles se ubican los países africanos que poseen los hidrocarburos. Al igual que en el Mar Caspio, y a pesar de sus diferencias, las potencias europeas se aliaron con los EE.UU., para contrarrestar las inversiones asiáticas y la llegada de armamentos procedentes de China, Rusia e Irán con las que fortalecen a los regímenes de países petroleros contrarios a Occidente y a las guerrillas que atentan en contra de los gobiernos aliados de Washington y Europa.
Por eso, en los próximos años, mediante la extracción de recursos fósiles en África se prevé un incremento de la militarización del continente y de las rivalidades internas, que son exacerbadas en provecho de una u otra potencia para afianzar sus inversiones y dificultar el establecimiento de competidores.
La influencia de China
El intercambio comercial de China con África alcanzó en 2006 los US$ 55 mil millones, se espera que para 2010 esa cifra aumente a US$ 100 mil millones. Pekín mantiene relaciones económicas con casi todos los países africanos, pero Angola, Sudán y Nigeria son claramente sus mayores aliados.
El establecimiento de la ley coránica por parte del gobierno musulmán dominante de Sudán y el asilo otorgado a Osama Bin Laden durante la década pasada, llevó a que los EE.UU. retiraran sus inversiones petroleras del país africano. Este movimiento fue aprovechado por China, que además de establecerse como principal aliado del régimen árabe sudanés al aportarle armas para que luche contra la comunidad cristiana negra de Darfur, que es apoyada por Washington, tiene la exclusividad en la extracción de hidrocarburos.
Pekín no sólo financia al gobierno de Sudán, que se niega a compartir las ganancias con los habitantes de Darfur, que es de donde extrae el recurso, sino que también lo hace con las guerrillas de Chad, país vecino de Sudán, que produce petróleo, pero está lejos de la órbita china, ya que la dictadura gobernante es aliada de Francia.
El objetivo de China es derrocar al gobierno chadiano de Iddris Deby, para ampliar su área de influencia.
Sin embargo, Sudán aporta sólo el 5 % del petróleo que China consume, por eso Pekín expandió sus inversiones, a través de sus compañías CNPC y SINOPEC, a Angola y Nigeria.
La guerra civil de Angola, que finalizó en 2002, impidió que se pudieran extraer hidrocarburos de su subsuelo, por eso sus yacimientos permanecen casi inalterados. Desde esa fecha hasta ahora la producción creció a una escala tan amplia que situó a la ex colonia portuguesa en el segundo puesto de productores africanos de crudo. Angola se convirtió en el principal suministrador de petróleo de China, llegando al 15 % del consumo del país asiático.
La influencia de EE.UU.
A comienzos de esta década, el destino del dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang era su desaparición, pero el descubrimiento de nuevos yacimientos en 2002 y 2004 salvaron la cabeza del presidente, que visitó nuestro país en febrero pasado. Los lazos entre Washington y esta ex colonia española se incrementaron.
La empresa norteamericana Exxon tiene el 70 % de las concesiones de los pozos del país. En la actualidad Guinea Ecuatorial le aporta a EE.UU. el 15 % del petróleo que consume, y las proyecciones para 2015 prevén un 25 %.
La ventaja de Guinea Ecuatorial para los inversores es que las retenciones a las exportaciones de crudo se ubican en sólo el 25 %, siendo un 50 % el promedio mundial. La hispano-argentina Repsol YPF también ha logrado situarse como empresa inversora en este mercado que aporta 810 mil barriles diarios.
La influencia de Francia
Mediante la doctrina de penetración económica y militar francesa llamada Françafrique, París sigue influyendo directamente en las políticas energéticas de varios de los países productores de petróleo africano. Entre ellos: Chad, Gabón, República Centroafricana, Costa de Marfil y Camerún.
A pesar de las declaraciones contradictorias del presidente Sarkozy sobre la posibilidad de retirar sus bases en África, Francia apoyó militarmente en febrero pasado al gobierno chadiano en contra de la guerrillas financiadas por China y Sudán y en marzo encabezó un contingente de tropas europeas en la República Centroafricana.
La influencia de Gran Bretaña
La compañía anglo-holandesa Royal Dutch Shell fue conminada a pagar, por un tribunal nigeriano, US$ 1.500 millones por regalías por la extracción de crudo. Shell apeló la medida por considerarla injusta. Pero, más allá de esta pulseada, tanto el gobierno de Nigeria como las empresas británicas se benefician del intercambio mutuo de petróleo por divisas.
En Uganda, la empresa británica Tullow Oil prevé comenzar a exportar el año que viene los mil millones de barriles de reservas que se descubrieron bajo el suelo del lago Alberto.
Conclusiones
Están dadas las condiciones para que estallen enfrentamientos armados entre países o guerras civiles mediante grupos financiados por las potencias. El gasto militar de África alcanzó su máximo nivel histórico en 2004 – no existe información sobre los años sucesivos – con más de US$ 12 mil millones. Se puede conjeturar, sin temor a equivocarse, que con el ingreso masivo de capitales, los nuevos descubrimientos de voluminosos yacimientos, sumado a la voluntad de las potencias de construir bases militares y continuar apoyando a dictadores, la llegada de inversores y militares a África le va a aportar riquezas a una clase y desgracias al resto de la población.
Maximiliano
Sbarbi Osuna

|