| RUSIA
Los Borgia del Kremlin
Otro atentado que lleva el
sello del Kremlin tuvo como finalidad aplazar el juicio a
los tres de los cuatro acusados de la muerte de la periodista
ruso-norteamericana Anna Politkovskaya, que comenzó
el miércoles pasado. El envenenamiento de los rivales
del régimen de Putin-Medvedev es el modus operandi
que desde 2004 viene implementando el gobierno ruso contra
periodistas, ex espías, abogados y líderes políticos
opositores.
Por
Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado
en el diario BAE)

Otro atentado que lleva el sello del Kremlin tuvo como finalidad
aplazar el juicio a los tres de los cuatro acusados de la
muerte de la periodista ruso-norteamericana Anna Politkovskaya,
que comenzó el miércoles pasado. El envenenamiento
de los rivales del régimen de Putin-Medvedev es el
modus operandi que desde 2004 viene implementando el gobierno
ruso contra periodistas, ex espías, abogados y líderes
políticos opositores.
La abogada de la familia de Politkovskaya, Karina Moskalenko,
denunció que fue envenenada con una sustancia similar
al mercurio, en la ciudad francesa de Estrasburgo, un día
antes de viajar a Moscú para la primera jornada del
juicio. A pesar de este atentado, el juez rechazó la
petición de retrasar su inicio.
Trayectoria
Anna Politkovskaya nació en Nueva York en 1958, tenía
la doble ciudadanía rusa-norteamericana. En 1982 comenzó
a trabajar en su profesión con la firme convicción
de que el periodismo es sinónimo de denuncia. Desde
1999, trabajó hasta su muerte en octubre de 2006 en
el periódico opositor Novaya Gazeta, uno de cuyos dueños
es el ex premier soviético Mijail Gorvachov.
Desde el inicio de la segunda guerra de Chechenia en octubre
de 1999 y de la feroz represión del gobierno interino
de Putin hacia los rebeldes y su población civil, Politkovskaya
arriesgó su vida en múltiples ocasiones en el
montañoso escenario bélico.
Luego de la masacre en la escuela de la ciudad de Beslán
en 2004 en la que murieron 370 personas - 171 de ellas eran
niños en un cruento enfrentamiento entre un
comando checheno y las fuerzas especiales de Rusia, Anna fue
envenenada durante su vuelo hacia esta localidad del Cáucaso,
aparentemente para que callara las gravísimas irregularidades
por parte de los soldados rusos.
A pesar de este gravísimo intento de censura, Anna
siguió adelante con sus acusaciones. Libros tales como
Terror en Chechenia, Una guerra sucia
o La Rusia de Putin' en los cuáles denuncia
las atrocidades del gobierno de Putin, sumados a las controvertidas
investigaciones y artículos publicados en varios periódicos,
le costaron la vida. El 7 de octubre de 2006 Anna fue asesinada
a balazos dentro del edificio donde vivía.
El mismo método
El uso de sustancias altamente tóxicas y difíciles
de detectar ha sido una marca recurrente en el modo de eliminar
opositores para el gobierno de Putin. Desde su llegada al
poder murieron unos 20 periodistas en extrañas circunstancias,
muchos de ellos enfermaron súbitamente al haber sido
presuntamente envenenados.
Un caso llamativo fue el del actual presidente ucraniano,
el pro occidental Victor Yuchenko, quien durante una cena
con altos cargos rusos fue envenenado. Yuchenko se encontraba
en medio de la campaña electoral de 2004, que lo llevó
al poder luego de derrotar en unas turbias elecciones al candidato
pro ruso. Los efectos de la intoxicación se hacen visibles
en el rostro desfigurado del presidente ucraniano.
Otro caso famoso fue el del ex espía opositor a Putin
de la época de la FSB (ex KGB), Alexander Litvinenko,
quien fue envenenado en Londres con polonio 210, un isótopo
radiactivo fuertemente tóxico.
El envenenamiento de Anna Politkovskaya durante su vuelo
a Beslán, se produjo por la ingestión de un
té que le sirvieron en el avión, lo que revela
otra coincidencia más en el modo de deshacerse de los
opositores. La muerte de Anna a balazos dejó ver que
al gobierno ya no le interesaba más simular su implicación
en el fallecimiento de esta controvertida periodista.
Intereses de Occidente
Para elaborar algunas de estas sustancias, como el polonio
210, se necesita una gran tecnología y un alto grado
de inversión en semejantes proyectos. Por eso, algunos
expertos sostienen que sólo dos países las pueden
producir: Rusia y los EE.UU.
Por supuesto, los miembros del gobierno ruso atribuyen todos
estos envenenamientos a los millonarios opositores exiliados
en Occidente, como es el caso de Boris Berezovski.
Moscú, además, acusa a la oscilante actitud
de Washington y la UE en el caso de Chechenia, ya que luego
de los atentados del 11-S el gobierno de Bush cambió
su postura sólo por cinco meses - para darle
la razón a Putin sobre la supuesta infiltración
de terroristas de Al Qaeda en Chechenia, cuando unas semanas
antes Occidente denunciaba la barbarie de las tropas rusas
en contra de la población civil.
Algunos de los líderes rebeldes chechenos catalogados
como terroristas por Rusia, como por ejemplo Illyas Ajmadov,
se encuentran exiliados en los EE.UU. y han reconocido que
tuvieron apoyo de Washington y Europa durante la segunda guerra
de Chechenia.
Washington busca desprestigiar a Rusia ante el creciente
avance de Moscú en el nuevo escenario internacional
que se está gestando luego del inicio de la crisis
financiera mundial.
En conclusión, el envenenamiento de la abogada de
la familia de Anna es casi irrelevante, ya que los autores
intelectuales del homicidio no han sido determinados por la
justicia y el ejecutor logró escapar de Rusia. El objetivo
de este juicio no es llegar a la verdad, a pesar de las fuertes
presiones de Occidente, sino cumplir con una formalidad para
calmar a la opinión pública, que en parte parece
haberse acostumbrado a este método feroz de censura.
Maximiliano
Sbarbi Osuna

|