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Irak - 4 de septiembre de 2005

Avalancha humana: consecuencias del extremismo

No sólo el extremismo étnico y religioso fue el causante de esta terrible catástrofe, sino que también tienen parte de la culpa el actual gobierno irakí y el de Estados Unidos por alentar las diferencias entre las comunidades religiosas, dejando de lado los intereses suníes.


Zona de la catástrofe

 

>> Ver también: Huracán Katrina: negligencia del gobierno

>> Ver también: Claves para entender Irak

El falso rumor de un atacante suicida provocó que la multitud se desbandara y rompiera las vallas de contención de un puente que cruza el río Tigris en Bagdad. Algunos murieron ahogados, otros por aplastamiento.

El temor de la multitud chiíta, que se encontraba en una peregrinación religiosa, no era injustificado. Horas antes terroristas suníes habían matado a 7 chiítas en un ataque con mortero.

Desde la invasión a Irak, los ataques de la minoría suní contra la mayoría chiíta se han incrementado. En primer lugar porque los sunitas perdieron el lugar de privilegio que tenía bajo el gobierno de Sadam Husein.

En segundo lugar, los mayoría chiíta pretende dejar afuera a los sunitas del reparto de los recursos petroleros al aprobar el borrador de la Constituución, que será sometida a referéndum el próximo 15 de octubre.

Sin embargo, no sólo el extremismo étnico y religioso fue el causante de esta terrible catástrofe, sino que también tienen parte de culpa el actual gobierno irakí y el de Estados Unidos.

Ambos presionaron fuertemente para que las injustas diferencias entre chiítas y sunitas persistieran para que de una vez por todas se normalice la situación irakí, se apruebe una Constitución, se unifiquen las etnias, así la invasión a Irak sería un éxito del gobierno de Bush.


Zapatos dejados por los peregrinos que huyeron del falso suicida


Pero, actualmente, está sucediendo el efecto contrario, la opinión pública norteamericana le está quitando el apoyo a la campaña irakí, las desigualdades en el reparto de las ganancias entre las dos comunidades más importantes incrementan al extremismo. Una guerra civil en Irak es un escenario muy posible.

Por eso, Irak está dominado por dos tipos de extremismo: el religioso, que mata civiles para imponer su ideología, y el de los negocios, que no duda en bombardear poblados, con sus efectos colaterales, saquear recursos, imponer constituciones y gobiernos para poder continuar con los negocios petroleros, de reconstrucción y de servicios, y que de esta manera la invasión haya sido rentable.


Maximiliano Sbarbi Osuna