| INDIA
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1 de diciembre de 2008
¿Quién
es el verdadero responsable del ataque a la India?
Con frecuencia sucede que tras algunos hechos trágicos, como los atentados en Bombay de la semana pasada, surgen beneficiarios indirectos. La sofisticada acción coordinada de este grupo insurgente que golpeó a la India le dio la excusa que hacía mucho buscaba el presidente electo Barak Obama para poder intervenir militarmente en Pakistán sin el consentimiento de las autoridades locales elegidas democráticamente.
Por
Maximiliano
Sbarbi Osuna (publicado
en el diario BAE
el 1/12/08)

Desde hace más de un año, Obama generó una gran polémica cuando anunció que no vacilaría en atacar a las regiones tribales del noroeste de Pakistán para cortar el suministro armado de los rebeldes talibanes de Afganistán. De hecho, la administración Bush se adelantó a los planes del futuro presidente al haber bombardeado territorio pakistaní a lo largo de este año con aviones no tripulados, dejando decenas de civiles inocentes muertos.
El jueves pasado, Obama presionó a Pakistán para que combatiera más duramente a los líderes del extremismo islámico que se asientan en las áreas no controladas por el gobierno.
El ministro de Exteriores francés Bernard Kouchner aseguró que Pakistán no está implicado en los atentados, sin embargo deslizó un comentario que pretende alinear la postura europea con la de Obama: “Los terroristas pudieron ser entrenados por servicios del Ejército pakistaní infiltrados por los talibanes”, manifestó el funcionario del gobierno de Sarkozy.
De esta manera, la OTAN obtendría el apoyo internacional del que carecía para iniciar acciones más amplias en territorio de Pakistán contra los diversos grupos relacionados con Al Qaeda, ya que la misión en Afganistán ha sufrido demasiados reveses en el último año y medio.
Cabe preguntarse si realmente Pakistán es responsable de los crecientes ataques a la India.
El tablero político pakistaní cuenta con integrantes de gran peso, que se benefician del terror. Por un lado se encuentra la débil coalición gobernante, que asumió este año y que tiene el respaldo político y la presión de Washington para luchar contra los militantes islámicos. Este gobierno, cuya intención es mejorar sus relaciones con la India, por el temor a una escalada de violencia y la posibilidad de una guerra nuclear, no logra controlar a todas las provincias que componen Pakistán.
El gobierno no apoya al terrorismo, pero mantiene serias diferencias con Nueva Delhi por la región de Cachemira, cuya población es mayoritariamente musulmana pro pakistaní y que además está dividida entre India, Pakistán y China.
Por otro lado, se ubican los clanes del noroeste, que limitan con Afganistán y que no reconocen las fronteras trazadas por los colonialistas británicos. Sólo los líderes tribales de etnia pashtún – la misma de los talibanes - conforman la única autoridad por esas tierras.
Precisamente, los talibanes afganos y los grupos insurgentes que operan en Cachemira tienen sus bases en el noroeste. Su relación con los clanes es ambigua, ya que varias veces encuentran refugio dentro de las zonas tribales, pero cuando los bombardeos norteamericanos asedian a la región, los líderes locales suelen enfrentarse a los islámicos.
Sin embargo, es muy probable que los verdaderos responsables de los atentados de la India sean algunos de los grupos musulmanes que se encuentran en Pakistán, pero con la complicidad de uno de los más poderosos actores de la región, el ISI – Servicio Secreto Pakistaní -, que actúa autónomamente del gobierno central y además con su influencia ha depuesto a varios presidentes, en connivencia con el Ejército.
Tanto India como Occidente son conscientes de que el ISI es la verdadera llave a la que accedieron los atacantes para lograr ese grado de evolución en la coordinación de los atentados. Pero, a pesar de las presiones de los duros sectores religiosos hindúes y de una parte del Ejército indio anti pakistaní, Nueva Delhi prefiere bajar el tono de las acusaciones contra su vecino para salvar la imagen del gobierno de Islamabad y apoyarlo junto con Washington en la lucha contra el extremismo islámico y el poderoso ISI.
A lo largo de la historia, el Servicio Secreto Pakistaní ha logrado imponer medidas al Poder Ejecutivo de Islamabad bajo la amenaza de concretar ataques contra la India que pongan en peligro los tratados de paz, luego de las tres guerras que enfrentaron a ambos países desde 1947.
El ISI se ha manifestado disconforme con la firma de millonarios tratados comerciales y nucleares suscriptos este año por los EE.UU. e India, que le quitaron el tradicional beneficio del que gozaba Pakistán al haber conformado durante la Guerra Fría una ventajosa alianza entre Washington e Islamabad. Por eso, es probable que los ataques se hayan cometido en la capital financiera de la India, para afectarla económicamente.
De esta manera, el derramamiento de sangre provoca nuevamente el aumento del círculo vicioso de la violencia, debido a que estos atentados legitiman las futuras acciones militares estadounidenses en territorio pakistaní, que sólo han generado más fanatismo y muerte entre la población civil.
Maximiliano
Sbarbi Osuna

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