| Africa
(Diamantes y Coltán)
Oro, Diamantes y Coltán:
Causas de las guerras africanas
Se
suele atribuir la causa de las sangrientas guerras africanas
a incesantes conflictos tribales que persisten de generación
en generación, sin embargo poco se menciona que esas
rivalidades están exacerbadas por los principales países
desarrollados y las empresas multinacionales que se benefician
de la extracción de los recursos minerales de la región.
Por
Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado
en el diario BAE)

En los países más industrializados, la competencia
por los minerales preciosos se suele resolver mediante el
funcionamiento de los mercados y a través de la regulación
del Estado por la acción de tribunales civiles.
En cambio, en África la carrera por los recursos deriva
en enfrentamientos armados cuando los gobiernos locales están
debilitados, divididos o desprestigiados por la corrupción.
Es muy probable que desencadenen en guerras civiles o interétnicas
cuando la comunidad internacional no interviene con ayuda
económica o militar, o cuando está directamente
implicada en el mercado del contrabando internacional de minerales.
Además del petróleo, el oro, los diamantes
y el coltán son recursos muy cotizados en los mercados
internacionales. Los países que por poseer diamantes
viven eternas guerras civiles y fronterizas son: Sierra Leona,
Liberia, Congo y Angola; mientras que el 80 % de las reservas
mundiales de coltán, que está formado por la
fusión de dos minerales columnita y tantalita
se encuentran en el Congo. El coltán se usa
con mayor frecuencia en la fabricación masiva de celulares,
computadoras y en fibra óptica para las comunicaciones,
por eso las compañías dedicadas a este sector
están invirtiendo sumas considerables en desarrollar
ejércitos privados para proteger y desarrollar esta
industria en África.
Estos países, que fueron colonizados por Gran Bretaña,
Estados Unidos, Bélgica y Portugal han visto saqueados
sus recursos humanos y materiales, durante la época
de la ocupación europea. Con la llegada de la independencia
entre 1960 y 1975, las colonias africanas han sido literalmente
abandonadas por las metrópolis, sin dejar lugar a una
transición ordenada a los nuevos gobiernos locales,
sobre todo en el caso de la colonización portuguesa
de Angola, que a diferencia de los colonialistas ingleses,
Portugal no formó una clase burguesa que le sucediera
en el poder y que pudiese administrar los recursos, sino que
dejó el país luego de haberse servido de sus
minerales y de sus esclavos durante siglos.
Empresas privadas y guerras tribales
En general, los gobiernos que surgen en esas condiciones
suelen ser regímenes autocráticos militares
o civiles asociados a poderosas familias o etnias, que dejan
afuera del poder a otros grupos tribales.
Estos conflictos étnicos sumados al hambre, el subdesarrollo
y la falta de oportunidades económicas son precisamente
el caldo de cultivo sobre el cuál trabajan las empresas
occidentales encargadas de extraer diamantes, oro y coltán.
El círculo vicioso se produce con la utilización
de la ganancia de la venta de los minerales en la compra de
armamentos, por parte de los gobiernos africanos y de las
guerrillas insurgentes. Con esas armas se sigue financiando
la interminable guerra por la extracción de recursos.
Más allá de la ineficacia de las Naciones Unidas
en la resolución de las disputas actuales, el avance
de la globalización produce una inédita industrialización
de los países de África y un crecimiento de
la demanda de las materias primas y, por ende, un aumento
de la competencia por estos minerales.
La inclusión de los ejércitos privados, financiados
por gobiernos africanos y por compañías multinacionales,
constituye otro factor de desestabilización. Algunas
de las empresas que se dedican a entrenar mercenarios que
luego alquilan a los gobiernos solicitantes son la inglesa
Sandline International y la sudafricana Executive Outlines,
la cuál ha participado en Sierra Leona y Angola proveyendo
a estos países de soldados, fotografías aéreas
y logística.
Este tipo de compañías fijan sus servicios
a precios muy elevados. Por ejemplo, en el caso de Sierra
Leona el pago se efectuó con concesiones de minas de
diamantes, lo que produjo una inserción directa de
estas empresas en la guerra como un actor más que se
implica directamente.
Diamantes de Angola y Sierra Leona
El conflicto de Sierra Leona no ha finalizado, a pesar de
que la película Diamantes de Sangre exponga lo contrario
por haber sido realizada en 2006, un momento de tregua que
parecía que la guerra estaba terminada.
La relación entre los gobiernos locales y el contrabando
de diamantes salió a la luz en 1999, cuando un grupo
armado irrumpió en la casa del vicepresidente Foday
Sankoh e incautó unos documentos secretos que lo relacionaban
con la venta ilegal de diamantes a Europa y la toma de las
minas por partes de los rebeldes a su mando. El New York Times
publicó una nota que detallaba que Sankoh preparaba
una ofensiva contra las fuerzas de paz de la ONU.
En Angola, la guerrilla UNITA, ya derrotada en 2002, estuvo
financiada por los EE.UU. en contra del gobierno pro soviético
del presidente Dos Santos. Los documentos desclasificados
de esa época demuestran que UNITA le vendía
diamantes de manera ilegal a De Beers, el consorcio sudafricano
que controla dos tercios del mercado mundial.
El Coltán del Congo
Las propiedades de este mineral permiten mantener las baterías
de los celulares cargadas por más tiempo y además
optimiza la energía eléctrica, por eso se lo
utiliza para la construcción de centrales atómicas,
espaciales, video juegos, trenes magnéticos, aparatos
de diagnóstico médico no invasivos, etc. Por
ejemplo, la empresa Sony tuvo que aplazar el lanzamiento de
la Play Station 2 porque las reservas de coltán de
Brasil y Australia se estaban agotando, pero con el descubrimiento,
a mediados de los noventa, de las más grandes reservas
de este mineral del mundo en el Congo, las empresas de comunicaciones
y las grandes potencias pusieron el ojo en este país,
que hasta entonces estaba dominado por capitales franceses.
El derrocamiento del dictador Mobutu Sese Seko por parte
de los ejércitos de Ruanda, Uganda y Burundi apoyados
económica y militarmente por Washington se produjo
porque EE.UU. pretendía quitar del escenario a los
inversores franceses que estaban operando en la región
y establecer en su lugar compañías mineras que
extrajeran el coltán, como por ejemplo la American
Mineral Fields, en la que Bush padre tenía intereses.
Hoy en día Joseph Kabila, presidente del Congo, mantiene
un enfrentamiento con guerrillas apoyadas por Washington,
Ruanda, Uganda y Burundi, ya que al cancelar los contratos
de la empresa minera norteamericana, la guerra civil se reavivó,
debido aque el principal objetivo del combate continúa
siendo la extracción de los recursos minerales por
parte de las empresas privadas multinacionales.
La relación que existe entre extracción de
recursos minerales y guerras civiles es sabida desde hace
mucho tiempo, pero recién hace ocho años que
la ONU y el Banco Mundial reconocieron la veracidad de este
argumento. Un informe del ex embajador de Canadá ante
la ONU, Robert Fowler, reveló la relación entre
guerrillas, gobiernos corruptos y compañías
multinacionales. En tanto, otro informe del Banco Mundial
mencionaba que las guerras civiles son producto de la lucha
por los recursos fácilmente saqueables.
Es de esperar que el prejuicio de la sociedad occidental
con respecto a los enfrentamientos internos de África,
atribuido a ancestrales guerras entre pueblos bárbaros,
haya desaparecido para siempre y se sepa que detrás
de cada guerra étnica existen intereses económicos
relacionados con las potencias dominantes.
Maximiliano
Sbarbi Osuna

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