| AFRICA
El mapa guerrillero africano
Resulta interesante apreciar
cómo los objetivos principales de las guerrillas que
operan en África son un reflejo de los dos problemas
más importantes que está atravesando el plantea
a nivel geopolítico. A lo largo de este continente
se concentran gran parte de los enfrentamientos armados mundiales
que desde comienzos de este siglo caracterizan los intereses
de las grandes potencias en el Tercer Mundo.
Por
Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado
en el diario BAE)

Resulta interesante apreciar cómo los objetivos principales
de las guerrillas que operan en África son un reflejo
de los dos problemas más importantes que está
atravesando el plantea a nivel geopolítico. A lo largo
de este continente se concentran gran parte de los enfrentamientos
armados mundiales que desde comienzos de este siglo caracterizan
los intereses de las grandes potencias en el Tercer Mundo.
El primero de ellos es la lucha de Washington y Europa en
contra del islamismo radical, iniciada en Afganistán
y luego extendida a Irak. El segundo, tiene que ver con el
duelo geopolítico por los recursos minerales y energéticos
entre Occidente por un lado y Rusia y China por el otro.
Con respecto a la llamada lucha contra el terrorismo comenzada
por George W. Bush en 2001, el escenario africano de esta
guerra global se estableció en Argelia, Libia y Somalía.
En Argelia ya existían guerrillas islámicas
sunitas, desde la década del 90, que pugnaban por la
toma del poder. Sin embargo, la exclusión de las elecciones
de 1991 del Grupo Salafista para la Predicación y el
Combate, las volvió más violentas. En 2006 cambió
su nombre por el de Al Qaeda para el Magreb Islámico,
lo que propició la vinculación con la red de
Osama bin Laden y un mayor financiamiento interislámico
que le brindó oxígeno a este grupo armado.
En tanto, el gobierno argelino, rival de algunos gobiernos
europeos, tiene que aceptar las condiciones comerciales que
le imponen Francia y los EE.UU. para poder recibir ayuda con
el fin de derrotar militarmente a la fortalecida guerrilla
de Al Qaeda para el Magreb.
La otra parte de la guerra contra el extremismo islámico
se está llevando a cabo en Somalía desde hace
dos años, cuando a la perpetua guerra civil que vive
este país entre diversos clanes tribales se sumaron
los Tribunales Islámicos, a los que Washington engloba
dentro de Al Qaeda. El éxito de este nuevo actor fue
tal que en los primeros seis meses de 2006 casi todo el país
estaba controlado por este grupo bajo la ley islámica,
lo que produjo la caída del gobierno provisional prooccidental
y la invasión del ejército de Etiopía,
que aun no ha retirado sus tropas del caótico Cuerno
de África.
Tanto a comienzos de 2007 como a mediados de este año,
la aviación de los EE.UU. bombardeó posiciones
de la guerrilla islámica en Somalía provocando
una estampida de refugiados en países vecinos y el
retroceso de los Tribunales Islámicos. Pero, a fines
de agosto, la toma de la ciudad sureña de Kismayo volvió
a situarlos en un lugar preponderante.
El desorden reinante en Somalía desde hace 17 años
favoreció la aparición de piratas que secuestran
buques pesqueros y de pasajeros de todo el mundo en la costa,
que está estratégicamente ubicada a la entrada
del Mar Rojo y en el paso entre África y Asia.
La rivalidad geopolítica mundial encabezada por las
principales potencias también se proyecta en África.
La lucha por la explotación del petróleo, gas,
coltán, oro y diamantes por parte de las empresas privadas
multinacionales y por las inversiones en el continente provoca
la creación de grupos armados que luchan entre sí
- o contra gobiernos que son aliados de las potencias enemigas
- tomando como base enfrentamientos étnicos.
La crisis del Cáucaso entre Rusia y Occidente volvió
a poner en primer plano la competencia global entre los países
más poderosos, que tiene características similares
a la Guerra Fría. En África se pueden vislumbrar
elementos comunes al enfrentamiento de Europa y los EE.UU.
con otras potencias, pero con una participación muy
activa de China y una menor de Rusia.
Por eso, se puede dividir gran parte del mapa africano en
guerrillas pro estadounidenses y guerrillas pro chinas. En
Sudán se está llevando a cabo una de las mayores
masacres del siglo, que es la de Darfur, en la que en los
últimos cinco años han muerto alrededor de 300
mil personas.
La gran difusión de la que goza el conflicto de Darfur
se debe a la enorme propaganda mediática que impulsa
Washington, con el objetivo de desprestigiar a China, que
mantiene fuertes nexos energéticos con el gobierno
central. Mientas que los EE.UU. apoyan a la población
de esta región - que se encuentra privada de la distribución
de los millonarios ingresos del petróleo - y a las
guerrillas del Ejército Popular de Liberación
de Sudán y el Movimiento de Liberación de Sudán.
Los gobiernos de Sudán y China financian a los Janjaweed,
los temibles jinetes árabes que arrasan pueblos enteros
para aterrorizar a los rebeldes de Darfur.
El fiscal del Tribunal Penal Internacional, el argentino
Luis Moreno Ocampo, solicitó la captura del presidente
de Sudán Omar Al-Bashir. Algunos analistas sostienen
que esta decisión fue tomada bajo la presión
de los EE.UU., sin embargo, el genocidio de Darfur no ha terminado
y todavía se mantiene impune.
En el Congo se da un caso similar, ya que el gobierno está
jaqueado por la guerrilla RCD-Goma, que tiene fuertes vínculos
con los conservadores norteamericanos y los grupos armados
de etnia tutsi, que cruzan la frontera desde Ruanda para perseguir
a los guerrilleros hutus y atentar en contra del gobierno
democrático de Joseph Kabila.
El gobierno tutsi de Ruanda, que mantiene un rol policial
afín a Washington en África Central, persigue
desde hace nueve años a los miembros de la etnia hutu,
que en 1994 con el apoyo de Francia provocaron una masacre
en este país y en Burundi contra los económicamente
privilegiados tutsis. Por esa época los intereses franceses
y norteamericanos eran contrarios en esa región, ya
que Francia dominaba el mercado de la extracción de
diamantes en el Congo, y con el descubrimientos de grandes
yacimientos de coltán, el mineral que se utiliza para
los celulares, computadoras y fibras óptica, Washington
favoreció un cambio de gobierno y el establecimiento
de compañías mineras y de comunicaciones estadounidenses.
Otra guerrilla que se sospecha que está vinculada
con los enormes intereses chinos en el continente es el Movimiento
de Emancipación del Delta del Níger, compuesta
por miembros de la etnia Ijaw. Antes del ingreso de capitales
chinos en la industria petrolera nigeriana, este grupo cometía
sabotajes contra los oleoductos de la empresa anglo holandesa
Shell y de la norteamericana Chevron. A partir de 2006, la
llegada masiva de inversionistas chinos en el sector energético
redujo los atentados y los secuestros por parte de esta guerrilla,
aunque la semana pasada los rebeldes habrían abatido
a 29 soldados nigerianos.
Otro grupo beligerante que opera en África es el religioso
cristiano Ejército de Resistencia de Dios, que se encuentra
en Uganda y pretende establecer un estado teocrático,
pero su modus operandi incluye el reclutamiento de niños,
esclavos sexuales y asesinatos de civiles.
Entre la década del 60 y 70 parecieron agotarse las
guerrillas independentistas africanas, sin embargo en la actualidad
dos permanecen activas. Una es el Movimiento por la Justicia
de Níger, formada por 3.500 combatientes tuareg que
han secuestrado varios ingenieros nucleares extranjeros que
visitan Níger por la gran cantidad de uranio que dispone
este país.
El segundo es el Frente Polisario, que pretende independizar
al Sahara Occidental de Marruecos, con el único apoyo
de Argelia. Tanto España, como Francia y los EE.UU.
boicotean la realización de un referéndum anunciado
por la ONU en 1991 como medio para retomar las conversaciones
de paz, debido a los grandes intereses comunes entre Marruecos
y las potencias, principalmente en la industria pesquera.
A pesar de su escaso apoyo internacional, el Polisario amenaza,
desde comienzos de este año, que podría volver
a la lucha armada.
Maximiliano
Sbarbi Osuna

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