| ASIA
CENTRAL - CHINA
Xinjiang, la poderosa
Mantener la cautela. Esa
es la estrategia que está usando el gobierno de Beijing
frente al brote separatista musulmán que se despertó
en la provincia china de Xinjiang, por lo menos hasta ayer,
día en que finalizaron los Juegos Olímpicos.
Una vez retiradas del país las delegaciones multinacionales
y los periodistas extranjeros, es muy probable que la represión
china intente aplastar a los disidentes que tanto ruido hicieron,
al igual que sucediera a comienzos de año con los tibetanos
y hace diecinueve años con los estudiantes masacrados
en la Plaza Tiananmen.
Por
Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado
en el diario BAE)

Las múltiples protestas que intentaron empañar
el recorrido de la antorcha olímpica por parte de la
población del Tíbet, las cuáles fueron
aprovechadas por la prensa y los gobiernos occidentales para
desprestigiar a China, animaron a sus vecinos islámicos
del norte a reclamar con más fuerza un estado separado
de Beijing.
A pesar de las similitudes con el Tíbet, las acciones
separatistas de Xinjiang tienen características diferentes.
Por ejemplo, en la semana previa al comienzo de los Juegos
Olímpicos, el Movimiento Islámico de Turquestán
del Este (MITE), asesinó a 16 policías en un
atentado. El Tíbet no tiene un grupo guerrillero que
defienda con violencia los derechos de sus ciudadanos, pero
sí tiene una gran prensa internacional, un enorme apoyo
de Occidente y la India y una figura carismática como
la del Dalai Lama.
En cambio los guerrilleros musulmanes de Xinjiang han cosechado
el descrédito mundial por ser aliados de los Talibanes
Afganos, por recibir apoyo de Al Qaeda y además por
estar vinculados a los grupos terroristas de las ex repúblicas
soviéticas de Asia Central.
Importancia estratégica
La región de Xinjiang, también llamada Turquestán
Este, fue ocupada por China a fines del siglo XIX. Su población
autóctona es musulmana y pertenece a la etnia Uigur,
que está emparentada con los turcos, a diferencia de
los habitantes chinos, que son en su mayoría de etnia
Han.
Los uigures constituyen una comunidad de 8 millones de personas
solamente en China; se calcula que unos 12 millones más
viven en los países limítrofes de Asia Central.
La importancia de Xinjiang consiste en que posee un tercio
de las reservas chinas de petróleo, dos tercios de
las de carbón, minerales y metales preciosos como oro,
uranio y cobre. La expansiva industria china necesita abastecerse
de cada vez más hidrocarburos, por eso además
de las reservas de Xinjiang, China debe importar gas y petróleo
desde sus vecinos de Asia Central que le aportan la energía
desde el Mar Caspio.
Los oleoductos que desembocan en China pasan obligatoriamente
por Xinjiang, por eso Beijing va a defender la provincia con
mano de hierro.
La guerrilla independentista de Xinjiang alcanzó un
alto grado de politización a comienzos de la década
del 90, coincidiendo con la independencia de las ex repúblicas
soviéticas musulmanas de Asia Central, y mucho más
a mediados de la década con la toma del poder por parte
de los Talibanes en Afganistán. La lucha contra el
monopolio religioso oficial de estos países, cuyos
gobiernos no permiten profesar libremente la religión,
derivó en la creación del Movimiento Islámico
de Uzbekistán (MIU), que fue entrenado en campos de
Al Qaeda en Afganistán junto con varios rebeldes uigures
que hoy actúan en China.
El MIU ha llevado a cabo atentados contra el presidente de
Uzbekistán y contra las embajadas estadounidense e
israelí en este país durante 2004.
Los servicios secretos de varios países de la región
sospechan que Rusia le ha abierto las fronteras a los guerrilleros
del MIU para que cometieran atentados en contra de gobiernos
centroasiáticos que le eran hostiles al Kremlin, ya
que Moscú patrulla las fronteras entre estos Estados
y Afganistán.
La invasión norteamericana a Afganistán les
quitó un gran apoyo, sin embargo varios analistas sostienen
que guerrilleros chechenos y pakistaníes brindan entrenamiento
a los combatientes uigures del MITE.
Asimilación china
Beijing apeló a los manuales coloniales clásicos
e impulsó un proceso de cambio demográfico en
Xinjiang para inclinar la balanza a su favor. La población
de origen Han supone más del 40 % en la provincia,
mientras que en la capital llega al 80 %. En la década
del 50, los porcentajes eran del 15 y 20 % respectivamente.
Actualmente, los uigures tienen que hacer frente a mayores
tasas de desempleo, una menor escolarización, menor
expectativa de vida y una pobreza mayor que los miembros de
la etnia Han.
La enorme desigualdad provocó que los uigures se aferraran
aún más a sus lazos étnicos y religiosos
con sus vecinos centroasiáticos y crearan su grupo
guerrillero propio que está dividido entre los pretenden
lograr la independencia de China para alcanzar una mayor redistribución
de la riqueza y los que son partidarios de la Guerra Santa
y la creación de un califato islámico que se
extienda desde el rico Mar Caspio hasta el occidente chino,
al igual que lo que profesan sus aliados del MIU.
Relación con Occidente
A pesar de la rivalidad por el control de los hidrocarburos
que existe en el Cáucaso y en Asia Central entre Occidente
y su competidor, el bloque ruso-chino, ninguna de estas potencias
pretende brindarle apoyo a los guerrilleros islámicos
del MIU o a los uigures del MITE. En cambio, en el Cáucaso
ocurre exactamente lo contrario, Moscú arma a los disidentes
de Osetia del Sur para minar el camino del gobierno georgiano,
aliado de la OTAN.
Las guerrillas musulmanas constituyen una amenaza para las
potencias dominantes de esta región rica en gas y petróleo,
por eso los grandes actores pretenden mantenerlas al margen
a través de los gobiernos represivos de Asia Central
y de la provisión de armas a estos regímenes.
Sin embargo, esto no quita que Occidente intente aprovechar
la fuerte disidencia de Xinjiang, al señalar cuán
represivo es el régimen chino con respecto a los uigures
y lanzar campañas difamatorias en contra de China,
como ya ocurrió durante la represión rusa a
Chechenia en el período de 1999-2001.
El objetivo de los EE.UU. y de la Unión Europea es
vilipendiar y quitarle crédito a Beijing, que junto
con Moscú constituye un bloque opositor con el cuál
luchan para lograr la hegemonía de las enormes reservas
de hidrocarburos del Mar Caspio y Asia Central.
Pero, nada indica que Occidente esté armando a los
guerrilleros musulmanes centroasiáticos. Es probable
que éstos se financien de otras redes de disidentes
religiosos como los talibanes y Al Qaeda.
Maximiliano
Sbarbi Osuna

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