| LATINOAMERICA
¿Peligran los recursos
latinoamericanos?
Luego de 58 años de
inactividad, la IV Flota de los EE.UU. vuelve a patrullar
los mares continentales, lo que refuerza el interés
estratégico de Washington por América Latina
luego del alejamiento de la región en 2001. Varios
analistas deducen que el principal objetivo es el acercamiento
a los recursos naturales: el petróleo de México,
Venezuela, Ecuador y Brasil, el gas de Bolivia, las reservas
de agua dulce de Argentina y Paraguay, y la madera del Amazonas.
Por
Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado
en el diario BAE)

El desalojo de los soldados norteamericanos de la base ecuatoriana
de Manta, previsto para el año que viene por el gobierno
de Rafael Correa, no significa que, a partir de ese momento,
los EE.UU. van a mantener lazos militares regionales solamente
con Colombia, sino que, además de tener prevista la
instalación de una base en Perú, la presencia
de la Marina estadounidense ya es un hecho en toda América
Latina desde el 1 de julio pasado.
Luego de 58 años de inactividad, la IV Flota de los
EE.UU. vuelve a patrullar los mares continentales, lo que
refuerza el interés estratégico de Washington
por América Latina luego del alejamiento de la región
en 2001. Varios analistas deducen que el principal objetivo
es el acercamiento a los recursos naturales: el petróleo
de México, Venezuela, Ecuador y Brasil, el gas de Bolivia,
las reservas de agua dulce de Argentina y Paraguay, y la madera
del Amazonas.
Otros observadores aducen que la llegada de presidentes populistas
a la región alejó a los inversores estadounidenses
y propició el establecimiento de los competidores europeos
y chinos.
Además, el creciente liderazgo económico de
Brasil, agrega otro factor de competencia que va en contra
de los intereses comerciales norteamericanos, entre ellos
el desarrollo de los biocombustibles y de la industria farmacéutica.
Cabe recordar que más allá de la oposición
de Chávez, el ALCA fracasó por la negativa de
las influyentes industrias brasileras.
Petróleo
La ola de privatizaciones neoliberales que afectaron a la
región en la década del noventa alcanzaron a
las empresas nacionales de petróleo de Brasil (Petrobrás)
y Venezuela (PDVSA), siendo la excepción la estatal
mexicana (PEMEX).
Petrobrás, por esa época, lejos de ser una
empresa multinacional, participaba de la extracción
de crudo de Brasil en conjunto con compañías
extranjeras, como la norteamericana Enron y la británica
Shell.
Sin embargo, con el cambio de siglo, Petrobrás aprovechó
las desregulaciones de otros países latinoamericanos
y logró penetrar en los mercados regionales, superando
a Repsol. En nuestro país, Petrobrás extrae
el 60 % del petróleo y el 83 % del gas.
El crecimiento de esta empresa ha sido tan colosal que sus
inversiones alcanzan a los cinco continentes, sin haber descuidado
el mercado interno.
En la actualidad, el 40 % de la empresa permanece en manos
estatales, el resto se reparte en acciones de grupos privados
de diversas procedencias: empresas multinacionales de hidrocarburos,
bancos internacionales, etc.
Los enormes descubrimientos de yacimientos de petróleo
submarino, que se hicieron en el último año,
conforman alrededor de 50 mil millones de barriles, lo que
ubicaría a Brasil en el octavo lugar de los países
con mayores reservas de crudo.
La otra empresa importante es la venezolana PDVSA, la cuál
ha logrado posicionarse en el mercado estadounidense, ya que
explota 8 refinerías y 13.500 estaciones de servicio,
lo que representa el 10 % del mercado norteamericano de combustibles.
A partir de 2002, el gobierno de Hugo Chávez declaró
ilegales los 32 convenios firmados con empresas extranjeras
de hidrocarburos. Con la nueva ley, PDVSA debe obtener por
lo menos el 51 % del total de cada yacimiento, hecho que obligó
a renegociar los contratos.
Con la creación de Petrocaribe, Petroandina y Petroamérica,
el proyecto integracionista de Venezuela se manifiesta a través
de PDVSA. A diferencia de la estatal brasilera, que busca
nuevos mercados para abastecer el suyo propio y lograr rentabilidad
con las inversiones, la venezolana establece su injerencia
en el Caribe y en Sudamérica con el objetivo de limitar
la presencia de compañías competidoras norteamericanas
y europeas y de lograr una integración política
y económica que le de una mayor autonomía a
la región y una mayor influencia a Caracas por sobre
los gobiernos de los países aliados, como por ejemplo
el de Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
Sin embargo, los nuevos contratos de PDVSA con las empresas
multinacionales no son del todo desfavorables para el capital
privado, ya que se redujeron los impuestos a las ganancias
y se indemnizó a las empresas que no aceptaron los
nuevos convenios.
El caso de PEMEX es diferente, ya que se busca introducir
la inversión privada, que hasta ahora permanecía
vedada. Una de las multinacionales que intentan acceder al
mercado petrolero mexicano es precisamente Petrobrás.
El gas de Bolivia
La llegada de Evo Morales al poder provocó cambios
económicos en cuanto a una mayor participación
estatal de la cadena de comercialización del gas, lo
que produce una mejor distribución de los beneficios
sociales entre los sectores más débiles.
Pero, inmediatamente sobrevinieron los cambios políticos,
al pretender los departamentos más prósperos
una mayor autonomía para evitar transferir las ganancias
que produce el gas desde las ricas llanuras hacia la empobrecida
zona del altiplano.
Sin embargo la empresa hidrocarburífera estatal, YPFB
ha sido totalmente privatizada en la década del noventa,
hecho que le quitó potencial explorador, extractor,
refinador y distribuidor.
Aunque desde hace dos años se haya estatizado el gas
en Bolivia, el gobierno debe continuar su dependencia de las
multinacionales Petrobrás, Exxon Mobil, British Gas,
Repsol y Total, para poder exportar el gas a Brasil y Argentina,
y a otros países a través de los puertos peruanos.
De esta manera, se deduce que el anonimato de las sociedades
que conforman las multinacionales petroleras, ya sean latinoamericanas
o no, impide vislumbrar qué grado de participación
estatal real contienen. ¿Qué grado de independencia
puede llegar a alcanzar el gobierno brasileño si el
60 % de la petrolera estatal está en manos de poderosos
grupos privados internacionales?
Acuífero Guaraní
En América Latina se encuentra el 12 % de la población
mundial y el 47 % de las reservas de agua potable del planeta.
La industria del agua genera unos US$ 800 mil millones al
año. En tanto, unas 300 millones de personas pagan
por agua en el mundo, hace 20 años sólo lo hacían
50 millones.
Estos datos alertan a las autoridades regionales sobre la
posibilidad de que se intente en un futuro comercializar el
Sistema Acuífero Guaraní, que se encuentra en
el noreste argentino, sur de Brasil, este de Paraguay y noroeste
de Uruguay, y además es una de las reservas de agua
dulce más grandes del mundo, ya que mide más
que Francia, España y Portugal juntos.
A la contaminación de los ríos europeos y norteamericanos
por la utilización de agroquímicos se le suma
el calentamiento global que disminuye los caudales, por eso
la necesidad de agua potable va a ser cada vez mayor en un
futuro próximo.
La posibilidad de que la IV Flota estadounidense navegue
los ríos interiores puso en alerta a los gobiernos
de Brasil y Venezuela. El reparto de alimentos, medicinas
y la lucha contra el narcotráfico es la excusa que
utilizó el Congreso norteamericano para aprobar esta
misión permanente.
El refuerzo de la presencia militar norteamericana en la
región no implica que los EE. UU. pretendan apropiarse
de los recursos propios de las naciones latinoamericanas,
ya que tanto el agua como los hidrocarburos pertenecen, en
gran parte, a sociedades privadas. Tal vez el objetivo de
Washington sea disuadir a las otras potencias competidoras
y lograr que los recursos cambien de manos.
Maximiliano
Sbarbi Osuna

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