| ESTADOS
UNIDOS -
14 de marzo de 2008
¿Cómo
influye el lobby proisraelí en la campaña electoral?
Muchos detractores de las políticas llevadas a cabo por el Estado de Israel, conformados por sectores heterogéneos que abarcan desde simples antisemitas hasta intelectuales de izquierda judíos, como el lingüista norteamericano Noam Chomsky, atribuyen el enorme apoyo financiero, que Estados Unidos le brinda a Israel, a los lobbys israelíes presentes Washington.
Por
Maximiliano
Sbarbi Osuna (publicado
en el diario BAE
el 27/02/08)

De acuerdo con estos analistas, los grupos políticos judíos organizados en EE.UU. ejercen presión sobre las autoridades ejecutivas y los congresistas norteamericanos para inclinar la política exterior estadounidense a favor de Israel. Además, afirman que tienen un gran peso en la actual campaña electoral, para asegurarse la continuidad de esos privilegios por cuatro años más.
Pero, ¿qué hay de cierto en estas afirmaciones? ¿Cómo puede la comunidad judía influir en la política exterior de la principal potencia, ya que sólo conforma el 3 % de los ciudadanos norteamericanos? ¿Washington planifica sus estrategias dependiendo del lobby israelí o son éstos análisis simplistas?
En primer lugar, cabe aclarar que la mayoría de los judíos norteamericanos no están asociados a los lobbys proisraelíes y su integración con la comunidad estadounidense es tan sólida que les impide situar en un lugar prioritario a Israel antes que su propio país en el momento de votar. Por lo tanto, es una falacia que la comunidad judía en general fomente la injerencia israelí en los asuntos exteriores de Washington.
Sin embargo, existen asociaciones israelíes radicadas en EE.UU. que abiertamente promueven una coordinación de las políticas en Medio Oriente entre Washington y Tel Aviv. La más importante es la American Israel Public Affairs Committee, que cuenta con 60 mil miembros y con un presupuesto anual de 19 millones y medio de dólares.
Gracias a sus presiones, Israel ha logrado que el gobierno de George W. Bush le haya otorgado una contribución de 30.000 millones de dólares por diez años, a fines de 2007. Demás está decir que Israel es el país que más subsidios ha recibido de EE.UU. en todo el mundo en los últimos 50 años.
De acuerdo con una encuesta del diario israelí Haaretz, el candidato más conveniente para Israel sería el republicano John McCain, que ha sido el que más fondos ha recaudado de asociaciones proisraelíes en las elecciones primarias.
Algunos politólogos sostienen que McCain logró arrebatarle el estado de Florida en las primarias a Rudolph Giuliani gracias a su alianza con Joe Lieberman, que fue el primer candidato judío a la vicepresidencia junto a Al Gore en 2000 y que además tiene una gran influencia sobre la comunidad judía de Miami.
Pero, demostrando su versatilidad, los judíos norteamericanos se inclinaron, en las elecciones de 2004, en un 74 % por el candidato demócrata John Kerry y sólo el 25 % apoyó la gestión republicana del presidente Bush, de acuerdo con un sondeo de la cadena CNN. Las proyecciones para las elecciones de este año anticipan que las cifras podrían repetirse, por eso la comunidad judía en general no tomaría en cuenta qué es lo que le conviene a Israel o bien discrepa con los ciudadanos israelíes sobre la importancia de los republicanos.
En cambio, con respecto a los actuales candidatos demócratas, no hay duda de que la mayoría de los votantes judíos apoyan a Hillary Clinton para contrarrestar la desconfianza que sienten por Barack Obama. Aquí se puede apreciar el éxito que han tenido los lobbys proisraelíes, debido a que varios funcionarios del gobierno de Israel han puesto la voz de alarma sobre el senador por Illinois.
Las manifestaciones de Obama a favor del restablecimiento de relaciones de EE.UU. con Irán ha alejado el voto de muchos de los judíos. Además, los ortodoxos repudian al candidato por tener un padre musulmán. Por varias causas, muchos patrocinadores judíos han apoyado financieramente a Clinton en su candidatura.
Obama quiso limpiar su imagen al manifestar explícitamente su apoyo a Israel y a muchas de las cuestiones clave en el conflicto con los palestinos, como por ejemplo el veto al derecho al retorno a su país de los palestinos exiliados desde 1948.
Israel es un pequeño estado rodeado de países hostiles, por eso su superviviencia depende de EE.UU. y para asegurársela influye discretamente dentro de EE.UU. a través de las instituciones creadas para tal fin. Sin embargo, no se debe englobar ni asociar directamente a la totalidad de los judíos norteamericanos con las políticas del estado israelí, que a veces parecen ir en direcciones opuestas.
Aunque la comunidad judía sea dispar y no siga una línea común, a veces es permeable a la propaganda de los influyentes lobbys proisraelíes, como lo demuestra el caso de Obama. Las incógnitas que surgen es si Obama llegara a triunfar las primarias demócratas la mayoría de los votantes judíos ¿se volcarían masivamente a votar al candidato republicano cambiando la tendencia de los últimos años? ¿Influiría este cambio en el resultado final de las elecciones?
Maximiliano
Sbarbi Osuna

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