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MOLDAVIA
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26 de mayo de 2009
El fantasma de las Revoluciones
de Colores
Pasado mañana, el Parlamento moldavo e
reúne para elegir al nuevo presidente. Es posible que sea
designada una mujer, Zinaida Greceanii. A pesar de que las
Revoluciones de Colores se disiparon hace cuatro años, el 5
de abril pasado, cuando el pueblo moldavo eligió a los
miembros del Parlamento que va a designar al presidente,
miles de manifestantes irrumpieron en la sede legislativa y
en el palacio de gobierno causando 250 heridos y
considerables daños materiales.
Por
Maximiliano
Sbarbi Osuna (publicado
en el diario BAE
el 11/05/2009)

Manifestantes a favor de la fusión
de Moldavia con Rumania
Los países de Europa del Este que no lograron ingresar a la
Unión Europea, quedaron privados de muchos de los valores
democráticos que caracterizan a los Veintisiete.
Paradójicamente, Bruselas junto con Washington alentaron, en
muchos casos, el deterioro de algunos gobiernos de la región
y promovieron revueltas que consiguieron el derrocamiento de
los líderes elegidos democráticamente.
Estas fueron las Revoluciones de Colores implementadas entre
2003 y 2005 en Georgia, Ucrania y Kirguizistán, con el
objetivo de deponer a los mandatarios aliados de Rusia y
sustituirlos por gobiernos prooccidentales. En congruencia
con esta política, la UE procura desde hace casi dos décadas
quebrar el monopolio del gas implementado por Rusia - que
utiliza como países de tránsito hacia Europa a las
marginadas ex repúblicas soviéticas del este del continente
– mientras que pretende imponer sus propias rutas de
abastecimiento energético, que eviten el territorio ruso.
¿Otra Revolución de Colores?
Pasado mañana, el Parlamento moldavo se reúne para elegir al
nuevo presidente. Es posible que sea designada una mujer,
Zinaida Greceanii. A pesar de que las Revoluciones de
Colores se disiparon hace cuatro años, el 5 de abril pasado,
cuando el pueblo moldavo eligió a los miembros del
Parlamento que va a designar al presidente, miles de
manifestantes irrumpieron en la sede legislativa y en el
palacio de gobierno causando 250 heridos y considerables
daños materiales.
El escenario era similar al de las anteriores rebeliones, ya
que los disturbios sucedieron luego de una jornada electoral
controvertida, en la que se acusaba al oficialismo de
alterar el resultado de las votaciones.
El Partido Comunista, que gobierna Moldavia desde 2001 y
cuyo nombre es un eufemismo, ya que se asemeja a los
partidos socialdemócratas europeos, triunfó con casi el 50 %
de los votos.
Los manifestantes, que portaban banderas rumanas, acusaron
al presidente Vladimir Voronin de manipular las elecciones.
Sin embargo, la UE manifestó que las elecciones fueron
limpias y que se mantuvieron dentro de los valores
democráticos.
Conflicto con Rumania
Entonces, si no hubo fraude y la UE no alentó a los
manifestantes, ¿quién está detrás del boicot? La clave se
encuentra en Rumania.
Moldavia, perteneció a Rumania hasta 1920, cuya parte
oriental llamada Transdniéster fue anexada a la URSS. Más
tarde, en 1940 Moscú invadió la porción restante del país,
en la que predominan los habitantes rumanos y la unió con
Transdniéster. Luego, en 1991, Moldavia logró su
independencia y hasta 2001 mantuvo una política económica de
apertura de mercados y de privatizaciones apoyadas por el
FMI, el Banco Mundial y las potencias occidentales.
Además, el país se unió al GUAM, grupo de países ex
soviéticos anti rusos. De esta manera, Moscú perdía a otro
aliado en la lucha con la UE y los EE.UU. por el tránsito de
hidrocarburos hacia Europa.
Al llegar Voronin a la presidencia en 2001, cambió la
orientación política del país y miró hacia Moscú. La
oposición, pro rumana, presionó al nuevo presidente para que
rompiera lazos con Rusia, ya que Moscú apoyaba a los
separatistas eslavos de Transdniéster. Voronin se vio
obligado a hacerlo y a solicitar la adhesión de Moldavia a
la UE.
En tanto, mientras Rumania realizaba todo tipo de reformas
para alcanzar su membresía europea, que logró en 2007,
miraba con nostalgia a la hermana perdida, en donde habitan
por lo menos 700 mil personas descendientes de rumanos.
Las revueltas postelectorales de abril fueron respaldadas
por Rumania para desestabilizar al gobierno comunista
moldavo y otorgarle poder a la oposición. Eso no es un
secreto, ya que paralelamente, el gobierno de Bucarest
anunció que le concedería la nacionalidad rumana a los 700
mil moldavos que tuvieran por lo menos un abuelo rumano.
A espaldas de Europa, Rumania tiene como fin anexarse la
parte latina de Moldavia, lo que otorgaría de facto la
independencia a Transdniéster y la victoria rusa sobre esta
región; o bien continuar influyendo sobre el gobierno
moldavo, tal como lo hacía antes de la llegada de los
comunistas al poder.
Choque con Europa
Bruselas reaccionó negativamente contra el gobierno de
Rumania, que le esté agregando nuevos problemas a los que ya
tiene con la crisis económica en el este. La posible llegada
de 700 mil nuevos rumanos provenientes de Moldavia – la
mayoría desocupados - a la UE, suma un conflicto económico
más en medio de la turbulencia actual.
Por otro lado, la decisión de Rumania altera el equilibrio
geopolítico que Europa quiere establecer con los países
limítrofes del este que la separan de Rusia.
La UE acaba de crear la semana pasada la Asociación Oriental
promovida por Alemania, que busca estabilizar y ayudar
económicamente a los vecinos orientales de la UE para
disputarle la influencia regional a Moscú.
Pero, de ninguna manera estos países van a formar parte de
los Veintisiete, ya que la UE, debido a la crisis, ha
cerrado sus puertas a nuevos miembros, con muy pocas
excepciones.
Energía
Si no fuese por la disputa con Rusia por el tránsito de gas,
los países vecinos del este europeo serían una molestia para
Bruselas. Ya lo son los gobiernos que Occidente mismo ayudó
a alcanzar el poder, tanto en Georgia como en Ucrania.
Moldavia es un país pobre, pero la región de Transdniéster,
industrialmente avanzada, es su motor económico. Rusia
continúa apoyando al régimen separatista con el fin de
continuar ejerciendo la influencia en un país
tradicionalmente pro europeo.
Por su parte, la UE busca expandirse hacia la esfera rusa y
desbaratar al gobierno de Transdniéster para aprovechar al
máximo los beneficios de la alianza con los mediadores
energéticos del este. Por eso, la reacción de Rumania es
inaceptable tanto en Bruselas, como en Moscú.
Si Rumania pretende continuar con su expansionismo, que va
en contra de los intereses de los poderosos, tanto europeos,
como rusos, es posible que se vuelvan a producir revueltas
luego de la designación presidencial del miércoles próximo.
Sin embargo, no se vislumbra un cambio de gobierno en
Moldavia, ya que para que suceda una nueva Revolución de
Colores, la UE primero debe deslegitimar el proceso
electoral.
Influencia estadounidense
La única duda que surge es el papel que desempeñan los
EE.UU. En esta contienda energética con Rusia, Washington
apoya a Europa. Pero Rumania le abrió la puerta a los EE.UU.
para que establecieran dos bases en su territorio.
En tanto, el gobierno moldavo de Voronin es partidario de
ingresar a la UE, pero no a la OTAN. Por eso, si hubiese un
cambio de régimen, es probable que Moldavia busque el
ingreso a la Alianza Atlántica y de esta manera los EE.UU.
estarían arrebatándole la influencia a Rusia y además
impondrían su propia política frente a la europea.
¿Habrá actuado sola Rumania a espaldas de Europa? ¿O tendrá
un poderoso protector que está detrás de un nuevo intento de
golpe de Estado?
Maximiliano
Sbarbi Osuna

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