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Tigris y Eufrates: escasez de
agua en la Mesopotamia
Un tema que permanece relegado
en los medios, y que el gobierno de Irak trata de evitar posponer
en su agenda internacional, es el del reparto del agua que
aportan los históricos ríos Tigris y Éufrates.
El elevado crecimiento demográfico de la población
de la Mesopotamia, la pérdida de volumen de los ríos
por causa del efecto invernadero y la utilización del
caudal para la generación de electricidad y el riego
disminuye la cantidad de agua potable para consumo humano.
Por
Maximiliano Sbarbi Osuna (publicado
en el diario BAE)

La reconstrucción completa de Irak, luego de la devastadora
invasión de la alianza encabezada por Washington, se
vislumbra aun muy lejana, sin embargo el gobierno de Bagdad
intenta sentar las bases de un futuro estado con cohesión
interna entre las distintas comunidades y de cooperación
con sus vecinos más poderosos: Irán, Turquía
y Siria.
Un tema que permanece relegado en los medios, y que el gobierno
de Irak trata de evitar posponer en su agenda internacional,
es el del reparto del agua que aportan los históricos
ríos Tigris y Éufrates. El elevado crecimiento
demográfico de la población de la Mesopotamia,
la pérdida de volumen de los ríos por causa
del efecto invernadero y la utilización del caudal
para la generación de electricidad y el riego disminuye
la cantidad de agua potable para consumo humano.
Ambos ríos nacen en Turquía, transitan por
Siria y desembocan en el Golfo Pérsico en la costa
irakí. La construcción de grandes represas por
parte de Turquía limita, aguas abajo, la utilización
del recurso que estos ríos aportan. Turquía
aprovecha el 30 % del Éufrates para su consumo interno,
mientras que Siria se abastece del 85 % e Irak del 100 %.
Con cada embalse o desviación de una parte de los
ríos efectuadas por Turquía, se disminuye la
cantidad de agua que reciben Siria e Irak, lo que provoca
cada vez más tensiones en la región.
Las disputas por el abastecimiento del Éufrates comenzaron
entre Siria e Irak en la década del 70, pero luego
de que en 1990 Turquía interrumpiera totalmente por
un mes el caudal del río, para llenar la represa Ataturk,
Siria e Irak alcanzaron una solución y unieron fuerzas
en contra de la acción turca.
Turquía necesita aprovechar cada vez más el
agua para el proyecto del Sureste de Anatolia (GAP, por sus
siglas en turco), que va a transportar este recurso vital
a las regiones desérticas habitadas por los kurdos.
De esta manera, Turquía pretende limitar la propensión
hacia la independencia por parte la comunidad kurda.
El Kurdistán es la nación no independiente
más grande del mundo, con 20 millones de habitantes
repartidos entre Turquía, Irak e Irán. En Irak
conforman una de las tres regiones autónomas del país
y una de las más ricas en petróleo. Los kurdos
irakíes son aliados de los EE.UU., ya que luego de
la invasión de 2003 Washington les otorga mayores regalías
que las aportadas por Sadam Husein por la extracción
de petróleo.
Las maniobras militares contra las bases kurdas, que desde
mediados del 2007 hasta mayo pasado viene realizando el ejército
turco en el norte irakí, pusieron en una situación
incómoda a Washington, ya que los kurdos irakíes
están protegidos por los EE.UU. y Turquía es
uno de sus mayores aliados en Medio Oriente.
Sin embargo, Turquía y Washington comparten el objetivo
final: ninguno de los dos países va a aceptar un Kurdistán
independiente, ya que esto provocaría una desestabilización
aun mayor de Irak y un desmembramiento de Turquía,
uno de los Estados mejor armados por Occidente.
El proyecto turco de reparto de agua hacia el Kurdistán
estaría finalizado en 2012, costaría US$ 32
mil millones y crearía unos 3 millones de puestos de
trabajo, que benefician directamente a los rebeldes kurdos.
El corte del suministro de agua del Éufrates de 1990
provocó el aumento de las tensiones entre Turquía
y Siria. Damasco le brindó apoyo a los guerrilleros
kurdos y alojó a sus combatientes en su territorio,
desde donde atacaban a Turquía.
El desgaste que produjo esta guerra de independencia kurda
ahuyentó a las empresas inversoras en los proyectos
hídricos turcos. Sin embargo, el poder militar del
que dispone Turquía es muy superior al de Siria, ya
que cuenta con el apoyo bélico de la OTAN.
Las amenazas militares por parte de Ankara disuadieron a
Damasco y produjeron el cierre de las bases de los guerrilleros
kurdos y el exilio en África de su líder Abdullah
Ocalán, que fue apresado en 1999 y deportado a una
cárcel en Turquía donde permanece cautivo.
Con un nuevo tratado suscripto en 1998, Turquía se
comprometió a aportarles 500 metros cúbicos
por segundo del agua del Éufrates a Siria y a Irak,
pero los expertos afirman que una vez que finalice el GAP,
este caudal va a ser imposible de mantener.
A mediados del año pasado, el nuevo gobierno irakí
inició una campaña regional para recuperar el
agua limitada por Turquía y Siria. Bagdad propone que
cada país consuma un tercio del caudal del Tigris y
del Éufrates. Siria, que se supone que para 2010 va
a necesitar el 100 % de los ríos para abastecer el
consumo humano y la agricultura, plantea que cada país
utilice la cantidad que necesita y que si se sobrepasa el
caudal de los ríos, se deduzca proporcionalmente entre
los tres países, con lo que se estaría aceptando
tácitamente la escasez de agua que se prevé
para los próximos años.
En la actualidad, la población de Turquía,
Siria e Irak suma unos 120 millones de habitantes. Dentro
de 50 años se estima que va a haber 90 millones de
habitantes más, que van a necesitar más agua.
Si no se cumplen los tratados o se diseñan nuevos proyectos
hídricos, es posible que a Medio Oriente se lo identifique
más por las luchas por el agua que por el petróleo.
Al bajo caudal del Éufrates hay que agregarle la limitación
de los afluentes del Tigris por parte del gobierno iraní,
para alimentar centrales hidroeléctricas y las actividades
agrícolas, lo que contribuye a incrementar las tensiones
con Irak y a expandir el problema regional del agua.
Pero, existen alternativas a la insuficiencia del caudal
del Tigris y Éufrates, ya que Turquía posee
otras voluminosas cuencas hidrográficas, con las que
puede autoabastecerse y suministrar agua a otros países
desérticos de Medio Oriente.
Los ríos turcos Cayhan y Seyhan, que desembocan en
el Mediterráneo, pueden ser aprovechados para abastecer
artificialmente de agua a Irak, Kuwait, este de Arabia Saudita,
Qatar y Omán, en lo que sería su rama oriental;
y a Siria, Jordania y oeste de Arabia Saudita, en su rama
occidental.
Este megaproyecto, cuya rama oriental ya fue aplazada varias
veces por la última guerra de Irak, aliviaría
el conflicto por el agua en Medio Oriente. Sin embargo, Turquía,
que cuenta con el aval de Washington en mantener pasivos a
los independentistas kurdos, va a privilegiar en primer lugar
la finalización del GAP por sobre el abastecimiento
de agua de sus vecinos.
Maximiliano
Sbarbi Osuna

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