| Sudán -
3
de agosto de 2005 Caos
luego de la muerte del vicepresidente
El
vicepresidente y líder guerrillero cristiano, que encabezó
por más de 20 años una cruenta lucha armada con el norte
musulmán sudanés, murió el pasado domingo en un accidente aéreo.
Este hecho provocó que se reavivara el odio latente que
enfrentó a sudaneses musulmanes y cristianos por dos décadas
y que causó más de 2 millones de muertos.
>>
Ver también: ¿Qué intereses hay detrás de la masacre
de Sudán?

John Garang: Fallecido vicepresidente
y líder guerrillero
John Garang volvía de Uganda de una entrevista con el
presidente de ese país, cuando una tormenta provocó la caída
del helicóptero en el que viajaba. El vicepresidente había
asumido su cargo el 9 de julio de este año como parte del
acuerdo de paz firmado con el presidente islámico de Sudán,
Omar al-Bashir.
El país se había calmado bastante, a pesar de varios
enfrentamientos en el sur de Sudán (Darfur) luego de la
firma del histórico armisticio entre los dos líderes, que
incluía además del reparto del poder, el fin de la lucha
armada, la excepción de la aplicación de la Sharía (Ley
Coránica) en la región cristiana (sur), un referéndum
para dentro de seis años para la parte sur, en el que pueda
decidir su independencia y lo más importante: la distribución
equitativa - entre ambas comunidades - de las crecientes
ganancias petroleras.
Guerra civil e inversiones petroleras
Hasta 2001, la historia de Sudán estuvo marcada por la
supremacía del norte islámico, ya sea en custiones políticas,
y en la no equidad del reparto de las exportaciones. Las
guerrillas cristianas, dirigidas por John Garang, estuvieron
apoyadas por Estados Unidos, Uganda, Etiopía y Eritrea.
Las constantes luchas volvieron al país inseguro para las
inversiones de grandes capitales, por lo cuál, las empresas
occidentales optaron por abandonar Sudán. A partir de
ese momento, Estados Unidos, asoció al gobierno sudanés
con el terrorismo.
Aunque razones no le faltaban para hacerlo, ya que Sudán
fue el refugio, durante varios años, de Osama Bin Laden,
muchas ONGs denunciaron que los bombardeos del gobierno de
Bill Clinton sobre Sudán no se debían a que este país
fabricaba armas químicas, sino a destruir sedes de la
industria farmacéutica que estaba quitándole terreno a sus
competidoras norteamericanas.
Pero, a partir de 2001, el descubrimiento de grandes
reservas de petróleo en la zona de Darfur, en el sur
cristiano, tomó por sorpresa a las compañías occidentales
ya retiradas de la zona. Varios expertos sostienen que Sudán
podría albergar el 10 % de las reservas totales mundiales
de crudo.
En este escenario era imposible que empresas occidentales
pactaran con el supuestamente terrorista gobierno sudanés,
por eso se dedicaron a combatirlo armando a las milicias
comandadas por el recientemente fallecido John Garang.
Por su parte, empresas malayas, indias y chinas, como la
China National Petroleum Corporation, pactaron con el
gobierno central para comenzar la extracción de petróleo
en Darfur. La llegada de capitales asiáticos y la injusta
distribución de las riquezas provocó que el sur no
recibiera dinero y por lo tanto la resistencia se hizo más
hostil y a su vez más poderosa con el apoyo norteamericano.
El gobierno islamista sudanés creo una guerrilla llamada
Janjaweed para combatir a los rebeldes del sur, la cuál ha
masacrado poblaciones civiles y ha provocado más de 2
millones de refugiados, entre 2002 y 2004.
A pesar de tanta muerte, el 9 de julio se pudo conformar un
gobierno de coalición con el auspicio de Estados Unidos, la
ONU y varios gobiernos africanos, que en gran medida frenó
los enfrentamientos. Las empresas occidentales no quisieron
quedarse fuera del ngocio petrolero sudanés, la paz les
abriría una puerta y podrían competir con las poderosas
empresas chinas.
El presente
Sólo estuvo 22 días en la vicepresidencia el ex líder
rebelde, su sucesor en el gobierno es el nuevo jefe de
la guerrilla, Salva Kiir.
La ira de los sureños que piensan que Garang fue asesinado
dejó 84 muertos en sólo tres días. Grupos armados árabes
han viajado a la capital Jartum para enfrentar a los
cristianos enfurecidos, pero en el sur muchos ciudadanos que
son o aparentan ser árabes han sido apaleados. Mientras
tanto, los líderes de la guerrilla cristiana llamaron a la
calma para que el proceso de paz no se vea afctado.
Desde el inicio de los enfrentamientos en Darfur, la ONU ha
seguido de cerca la guerra civil sudanesa, sin embargo, el
Consejo de Seguridad tiene dos miembros antagónicos con
poder de veto (China y Estados Unidos), por eso el
despliegue de fuerzas de paz siempre ha sido lento, escaso e
ineficaz.
Estados Unidos, al verse fuera de las ganancias petroleras
llamó a las negociaciones, para que la calma le permitiera
ingresar en el negocio, pero sin dejar de armar a las
guerrillas del sur. El gobierno islámico también se sentó
a dialogar sin intenciones de detener la violación a los
Derechos Humanos por parte de sus milicias.
El gobierno de coalición de Sudán creó una comisión
investigadora para determinar si la muerte de Garang fue un
accidente o no, pero más allá de cuál sea el resultado,
quedó demostrado que las graves heridas luego de la brutal
guerra civil, de las maliciosas intervenciones de los
gobiernos chino y estaounidense y de las empresas privadas
petroleras, no han cicatrizado.
Maximiliano Sbarbi Osuna

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